Orgullo teziuteco en la historia de México
Hoy recordamos un hito fundamental de la arqueología mexicana: el hallazgo de la Tumba 7 de Monte Albán, y rendimos homenaje a una mujer excepcional, María Lombardo Toledano, teziuteca ilustre, cuya labor fue clave en este descubrimiento histórico.
El 9 de enero de 1932, durante los trabajos encabezados por el arqueólogo Alfonso Caso, fue María Lombardo Toledano quien localizó y descubrió la Tumba 7, uno de los enterramientos más importantes del México prehispánico, ubicado bajo una residencia de élite en la zona arqueológica de Monte Albán, Oaxaca.
Este hallazgo es considerado uno de los más sobresalientes de la arqueología nacional, no solo por la riqueza y diversidad de más de 500 objetos —elaborados en oro, plata, turquesa, jade, concha y cristal de roca—, sino por el conocimiento que aportó sobre las prácticas funerarias y las relaciones culturales entre zapotecos y mixtecos en los periodos Clásico y Posclásico.
Parte de este invaluable legado puede apreciarse hoy en la Sala III “El Tesoro de la Tumba 7 de Monte Albán” del Museo de las Culturas de Oaxaca, en el Ex Convento de Santo Domingo de Guzmán.
Más allá de su valor material, la Tumba 7 continúa siendo objeto de investigación y reflexión, fortaleciendo nuestra comprensión de la complejidad social y cultural de los pueblos originarios de Oaxaca.
En este aniversario, celebramos no solo el descubrimiento arqueológico, sino el legado de María Lombardo Toledano, una mujer de Teziutlán cuya aportación dejó huella permanente en la historia y el patrimonio cultural de México.
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